Las Cláusulas Secretas de Chevron & YPF Defraudación a la Provincia de Neuquen.

28.10.2013 17:34

Las cláusulas secretas Chevron-YPF en defraudación del pueblo neuquino

octubre 27, 2013
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ernesto pobletLa inversión comprometida por Chevron para explorar y explotar el yacimiento no tradicional de Vaca Muerta gozaría de privilegios exorbitantes sólo exigibles a países desacreditados y aislados del mundo como la Argentina de la década actual y una empresa estatal del tipo YPF con gravísimos vicios de legalidad por la forma de resultar estatizada mediante una confiscación harto violenta y cuestionable, una administración gastadora y caótica ejercida por la agrupación “La Cámpora” sin idoneidad mayor, a excepción del ingeniero Galuccio en su calidad de responsable técnico.

Llaman la atención las “Cláusulas Secretas” ahora descubiertas por el periódicoThe New York Times que consagran a la Argentina ante el mundo inserta en el desprestigio de un país sub-bananero, recordatorio de un inolvidable suceso cómico protagonizado por Alberto Olmedo. Las cláusulas despiertan la atención del mundo no por su viabilidad jurídica sino por los sujetos involucrados en la colosal operación de un yacimiento no tradicional y gigantesco que abarca gran parte del territorio de Neuquén y otras provincias lindantes.

El gobierno kirchnerista siempre ha efectuado cierto aspaviento sobreactuado de índole exageradamente nacionalista o demagógico. Cualquier nación o empresa “confiable” no necesitaría de requerimientos y garantías tan descomunales como los de las cláusulas “secretas” vergonzosamente desenmascaradas por uno de los periódicos más importantes del mundo. Complica más aún la situación el presunto peligro de contaminaciones de acuíferos acusadas por los ambientalistas contrarios al fracking, dentro de lo cual encima Chevron se encuentra perseguida por el gobierno ecuatoriano.

La legislación aplicable de la ciudad de New York se justifica por constituir un marco jurídico sólido en comparación con los conflictos y desórdenes no resueltos de la las leyes argentinas envueltas en cuestiones de federalismo, una caótica “ley” de hidrocarburos inconstitucional heredada su “promulgación” de una antigua dictadura, otros decretos vigentes contradictorios entre sí junto a un Código de Minería escasamente aplicable a los hidrocarburos. La Cláusula que elige el Tribunal Arbitral de la Cámara de Comercio Internacional con sede en París no necesitaba secretismo alguno en razón de la excelencia y prestigio de esa institución.

Las amortizaciones del Fideicomiso de Garantías:

Depositar en un Banco de N.Y. cien millones de dólares por semana suman 48.000 millones en diez años tan sólo para un fondo de garantía fuera de todo gasto contractual. Se trata de un encarecimiento demasiado oneroso para cubrir el estigma de la actual clonación argentina con la remembranza de aquel Olmedo comandante en sus pagos bananeros. El único argumento informado por el periódico neoyorquino para justificar esta dispendiosa garantía consistió en proteger a las empresas extranjeras contra “los cambios de viento político”, clara alusión al veletismo sufrido en la historia de los argentinos por anulaciones absurdas de contratos, conflictos amañados en el orden nacional e internacional y golpes institucionales, todos acontecimientos luctuosos que sólo se remedian ofreciendo la confianza de rondas de licitaciones transparentes, competitivas, con reglas de juego claras, paz social y mediante la ausencia total de corrupción, crispaciones descalificatorias o persecuciones burocráticas.

Si Chevron invierte en exploraciones inmediatas los primeros 1.200 millones de dólares puede retirarse dieciocho meses más tarde de las operaciones sin penalidad alguna, pero continuaría recibiendo los beneficios netos del 50% de la producción de los pozos iniciales hasta 2048 o a perpetuidad. Mas allá de analizar el alcance de la justicia de esta cláusula, es de observar que el pueblo neuquino y sus representantes se enteran por una publicación adelantada de un diario norteamericano de esta afectación tan extensa o “a perpetuidad” de su propio subsuelo (art. 124. CN).

La realidad es que hoy la potestad sobre Vaca Muerta la “detenta” desde YPF un conjunto de advenedizos de La Cámpora sin demostrar idoneidades mayores de características técnicas (salvo Galuccio que no es camporista), tampoco jurídicas, ni financieras, ni experiencias internacionales o internas de la Administración Pública, aunque en todos los casos con remuneraciones escandalosas. Los obedientes compañeros de La Cámpora se amilanaron frente a las exigencias no tanto del Grupo Chevron sino de los altos popes kirchneristas sedientos de dólares frescos para enfrentar las necesidades del Estado argentino por el vaciamiento financiero expoliador del Banco Central, ANSES, AFIP, las provincias, la soja, cajas previsionales provinciales y demás víctimas de la fiesta dispendiosa de la última década prepotente y combativa del capital productivo.

Las “Condiciones Diferenciales”:

Nuestro país y la YPF “colonizada” deben enfrentar una suerte de rendición incondicional ante el sólo hecho de forzar una irrealidad institucional apócrifa. El inversor que arriesga miles de millones de dólares no puede ignorar que la Constitución Nacional dispone la titularidad de las potestades a favor de las provincias autónomas donde se encuentren los hidrocarburos. La ficción de instituir a YPF como concesionaria y autoridad de aplicación de hecho relegando a la provincia de Neuquén a formalidades de dictar leyes que ignoran cláusulas contractuales aprobadas por sus legislaturas, ignorantes de posibles turbaciones aberrantes de parte de su territorio, las cuales implican una nulidad absoluta ante cualquier tribunal local o internacional. No se puede ni se debe jugar a las escondidas en asuntos tan importantes como son las necesarias inversiones en Vaca Muerta u otros yacimientos tradicionales. Hasta se deben celebrar las tratativas con absoluta transparencia, no hay mejores garantías que las celebradas a la luz pública cuando se procede con honestidad y reglas de juego claras. ¿Por qué no supieron operar con el mismo Galuccio desde YPF, sin la Cámpora pero directamente con los neuquinos en su provincia…? Por una sencilla razón, el régimen kirchnerista es antifederal nato y responde a un unitarismo de élite ramplona que pretende controlar los asuntos públicos de alta financiación en desmedro de las provincias propietarias del recurso natural. Esta corruptela es la causante de las “Condiciones Diferenciales” que condenan a la Argentina a un trato abrumador y abusivo que intentaron ocultar a la provincia defraudada desde el hecho consumado. La YPF estatizada y colonizada por los camporistas se ha convertido en un suntuoso adefesio semejante a un robot paralítico, extremadamente oneroso, inútil y complicadísimo por su origen conflictivo no resuelto con Repsol. El análisis de las “Condiciones Diferenciales” incluidas en la parte clandestina del contrato con Chevron -recién descubierto- no puede obviar estos vicios tan evidentes por el capricho de otorgar protagonismo a quienes no corresponde y al mismo tiempo convocar para tan sólo afrontar responsabilidades de riesgo a la provincia propietaria desde el rol de convidada de piedra.

Los objetivos manifestados por Galuccio son plausibles. Proteger las inversiones buscando soluciones para enfrentar el serio problema de las crecientes importaciones de combustibles. Señala el déficit energético aludiendo a los 9.300 millones de dólares gastados en 2012 “y los recursos no convencionales representan una oportunidad histórica para dejar de ser importadores de energía…”

Ernesto Poblet

* El autor fue abogado de YPF, Gerente de Contratos de la Dirección de Asuntos Legales y Apoderado en Europa y Estados Unidos.